-

24 oct 2012

Diferencias entre los Estándares Editoriales de los Medios Impresos y los de Internet.

Por Bill Platt

La escritura de artículos se ha convertido en una herramienta cada vez más popular para aquellos que exploran las oportunidades de hacer publicidad en línea para sus negocios. Los administradores y propietarios de negocios en Internet se sentarán a escribir sus propios artículos o contratarán a un escritor anónimo que les ayude a realizar sus actividades de escritura de artículos para el Internet.

Una vez que el artículo está escrito, puede ser distribuido en línea a los editores de boletines electrónicos, bloggers, sitios web y a los directorios de artículos. Las personas que eligen publicar el material que está disponible a través del mercado de derechos de libre reimpresión, utilizan los artículos y suministran la información personal del autor (sección acerca del autor) con el artículo. Los editores en línea siguen al pie de la letra las reglas de reimpresión del artículo y suministran un enlace activo que conduce al sitio web del autor, cada vez que publican un artículo.

Introducción a los Estándares Editoriales en Línea

Muchos sitios web y directorio de artículos en línea existen únicamente con el propósito de crear una plataforma para mostrar Adsense y otros mecanismos de publicidad equivalentes, con el fin de generar ganancias para el sitio web o el director del directorio. Con el fin de que el propietario del sitio web gane más dinero, el sitio web debe tener más páginas vistas que contengan publicidad en su interior, y para ello necesitarán que el sitio web tenga más páginas de contenido.

Como resultado, muchos administradores de directorios de artículos (no corporativos) y propietarios de sitios web se preocupan de llenar su sitio web con contenido - cualquier contenido. Como resultado, los estándares editoriales varían enormemente de acuerdo con el propietario del sitio web.

Algunos webmasters no tienen ningún estándar editorial, a pesar de que estos webmasters son pocos y se encuentra más bien apartados.

El resto de webmasters siguen algunos estándares mínimos, que incluyen que no haya enlaces en el cuerpo del artículo; que no haya enlaces de afiliado en la sección acerca del autor, que no haya más de dos enlaces en la sección acerca del autor y un número mínimo de palabras en los artículos que sean enviados a ellos. Lo más importante respecto a los webmasters que poseen estándares editoriales en sus sitios web, es que las decisiones editoriales se toman generalmente en 16 segundos o menos. No se invierte una gran cantidad de tiempo en decidir si un artículo presenta bien su punto o si el artículo posee buena gramática.

Estrategias Comunes de Escritura de Artículos para Publicaciones en Línea

Muchos escritores, quienes han escrito artículos para publicación en la Internet, frecuentemente se enfocan más en el aspecto promocional en línea de los artículos que en el arte de escribir artículos informativos.

Estructuralmente, la escritura de artículos cuando se trata de publicaciones en línea, es simple. La mayoría de escritores encuentran que ellos tienen algunas metas simples. Frecuentemente, la habilidad y la dedicación del escritor hacia el lector puede ser medida con base en cuantas de esta tres metas intentan incorporar en sus artículos:

1. Crear artículos que suministren sólo la información suficiente - en bloques digeribles - para lograr que editores de todos los tipos impriman los artículos, permitiendo que el autor logre más enlaces de entrada para su sitio web y desarrollando la popularidad de su enlace;

2. Incluyendo las palabras claves y las frases clave de tal manera que éstos, cuando se utilizan los motores de búsqueda para solicitar información acerca del tema encontrarán dichos artículos y, ojalá, hagan clic para ir al enlace del escritor (de acuerdo con el deseo del usuario del motor de búsqueda de adquirir un conocimiento específico);

3. Escriba artículos virales - artículos que impactarán tanto a los lectores que ellos querrán compartirlo con todas las personas que conocen (de acuerdo con el deseo del lector para ser instruido o inspirado).

Estrategias Comunes de Escritura de Artículos para Publicaciones Impresas

Por otra parte, la escritura de artículos para medios impresos - escritura de artículos que se pretenden incluir en periódicos, revistas y journals - no se trata simplemente de colocar palabras en el interior de una página. En vez de ello, la escritura de artículos para medios impresos requiere de un mayor conocimiento de la composición de un artículo, de la ortografía y de la gramática y de suministrar la información que el lector desea leer, en el formato que el editor desea ver.

Los artículos impresos requieren que el autor se concentre en seguir los estándares editoriales para las publicaciones impresas, que varían de una publicación a otra. Antes de la llegada de Internet, los escritores compraban el libro Writer's Market (http://www.WritersMarket.com) para tener idea de qué tipo de contenidos estaban siendo más solicitados por los editores de revistas, cuánto dinero estaba dispuesto a pagar un editor por un artículo, a quien debía contactar en la publicación para conocer los estándares editoriales y a quien debían entregarle los artículos. Muchos editores se incluían y esperaban que los escritores leyeran dicha publicación para desarrollar un entendimiento acerca de la estructura de un artículo que cumpliera con el estilo y forma de las revistas.

Los profesionales de negocios que deseen hacer una transición de escribir artículos para el Internet a escribir publicaciones impresas, necesitarán comprender que los estándares editoriales diferirán. El contenido del artículo - así como la manera en que se presentará la información - es diferente de aquellos artículos en formato impreso, comparado a los artículos que se utilizan para anunciar en la Internet.

Por una parte, esto se debe a que muchos editores de medios digitales buscan artículos con palabras claves y enfatizan más en la inserción de dichas palabras claves que en proveer información a los lectores. Por otra parte, muchos editores de medios impresos buscan aquellos artículos escritos para la Internet y observan - en el mejor de los casos - algunas piezas interesantes.

Las publicaciones impresas pueden incluir listas de razones por las cuales un producto o servicio es grandioso, pero eso no será un artículo. Adicionalmente, si ellos eligen realizar una revisión de un producto o servicio, ellos no destacarán al proveedor de dicho producto o servicio, si dicho proveedor no es un cliente que les pague por recibir publicidad. Esta es una de las razones por las cuales escribir artículos para medios impresos requiere más investigación, una mayor comprensión de lo que buscan los lectores cuando eligen una revista, así como un texto claro que lleve al lector a través de todo el camino - y que a la vez sea breve - del conocimiento que ellos tenían inicialmente a un nuevo nivel de comprensión una vez ellos hayan terminado de leer.

En últimas, escribir artículos para publicaciones impresas requiere la comprensión de que el artículo - y no hacer publicidad - es la meta. La meta es escribir artículos que se enfocan en la necesidad de los lectores – yendo más allá de las necesidades del escritor.


Un Estándar Superior

Cuando se utilizan los artículos de libre reimpresión como un vehículo para lograr enlaces para el sitio web propio, enlaces que se encuentran en un sitio web de terceros, ese es un método comprobado y verdadero para construir la popularidad de nuestro enlace.

Escribiendo un artículo que atraiga a los lectores y responda las preguntas de los lectores puede generar entradas al enlace de uno, si el artículo es lo suficientemente interesante para mantener la atención de los lectores hasta finalizar el artículo.

Tomándose el tiempo adicional y haciendo un esfuerzo extra para escribir un artículo que eduque a sus lectores, y quizás les inspire; ello mejorará la posibilidad de que ese artículo se convierta en viral, generando cientos de enlaces entrantes y miles de visitantes al sitio web del autor.

El proceso de lograr que su artículo sea publicado en Internet es mucho menor que si fuera a ser publicado en un medio impreso. Pero en promedio para quien hace mercadeo a través de la Internet es algo bueno. La Internet nos permite pulir nuestras habilidades de escritura y crear artículos que llamaron la atención de los editores e influenciaran a los lectores.

Los editores de medios impresos quieren que los escritores entiendan quién, que, en donde, cuando, porque y como una historia debe ser contada. Ellos desean que los escritores creen una historia que tenga un comienzo claro, una mitad y un final. Ellos desean que los escritores que pueden contar historias respondan específicamente a las necesidades de sus lectores.

Por qué quienes realizan Mercadeo a través de Internet deben elegir los más Altos Estándares

Si quienes realizamos mercadeo a través de Internet, como escritores de artículos, seguimos el estándar más alto, descubriremos que estamos bien posicionados para apalancar nuestras habilidades de creación de artículos promocionales para el beneficio de editores de medios impresos. También encontraremos que los editores de medios impresos estarán abiertos a suministrar una biografía pequeña al final del artículo con la dirección de nuestro sitio web.

Imagínese cuánto mejoraría nuestra credibilidad en nuestro tráfico si comenzamos a ver nuestros artículos apareciendo medios impresos. Esa posibilidad parecería ser casi un año inalcanzable, hasta que nosotros, como escritores individuales, deseamos producir artículos que cumplen las más altas expectativas que los editores de medios impresos esperan que cumplamos.

18 oct 2012

¿Tengo Talento Para Escribir? La Pregunta Equivocada

A través de los años, muchas personas me han enviado sus textos y libros para que les respondiese "sinceramente" si encontraba talento en lo que escribían.

"Necesito saber si puedo dedicarme a esto de escribir".

En realidad no es una pregunta que alguien pueda responder.

Aunque lo garanticen algunos opinólogos: no se nace escritor. Cualquier persona puede convertirse en escritor si tiene la intención y el deseo ferviente de lograrlo.

Si habitualmente lees periódicos o revistas podrás concluir con un mínimo de observación, que autores con textos simples e incluso carentes de toda imaginación, escriben diariamente en diversas publicaciones, mientras que otros con habilidades deslumbrantes no logran ser publicados en ningún sitio.

¿Por qué sucede?

Estudios de la Universidad de Stanford*, muestran que en la educación, las artes y los negocios, las personas que están convencidas que el talento es innato, no suelen llegar a desarrollar plenamente su potencial y les cuesta más superar los tropiezos y recuperarse de los fracasos. Sin embargo aquellas que creen que el talento puede ser desarrollado, suelen conseguir a la postre los mejores resultados.

La buena noticia es que tu también puedes cambiar la forma de pensar acerca del talento y la inteligencia. En solo dos meses, niños a los que se les enseñó que el cerebro -tal como un músculo- mejora su desempeño con el ejercicio, mejoraron notablemente sus calificaciones en los exámenes.

Olvida de una vez la creencia de tener que haber nacido "con un talento especial". A cambio de esto, toma la decisión hoy mismo de adquirir y trabajar una serie de habilidades. Estas habilidades incluyen:

1. Conocer la diferencia entre palabras y realizar una buena utilización de ellas. Un buen diccionario puede ayudarte en esta tarea. No naces sabiendo palabras. Si lees de manera abundante y consultas a menudo un diccionario, puedes aprender a conocer la diferencia que existe entre dos palabras similares y llevar tu vocabulario a un nivel superior.

2. Comprender que tu mensaje tiene más relación con lo que tus lectores comprenderán que con lo que tu quieras expresar. Si nadie "capta" lo que escribes, simplemente debes escribirlo de otra manera. A menudo este consejo es más duro de aplicar para quienes sienten ese llamado desesperado a escribir que para quienes se toman la actividad de una manera más planificada.

3. Estar dispuesto a apartar todo un texto para volverlo a estudiar con la mente fresca de las mañanas, revisar, reorganizar y sustituir los elementos de la obra que así lo requieran, para lograr un texto más claro y más contundente. Realizar y conseguir un análisis lo más objetivo posible de nuestro trabajo.

4. Proveerse de la disciplina necesaria para aprender, practicar y aplicar las reglas de ortografía y gramática. Es verdad que puedes contratar un corrector profesional para hacerse cargo de depurar tu trabajo, pero lo cierto es que si dominas este aspecto de la producción, contarás con más opciones de realizar una publicación exitosa.

5. ¡Ser capaz de recuperarse de la decepción! Esto es muy importante. En el negocio de la escritura y la publicación, la posibilidad de un rechazo o un fracaso, jamás desaparece. Siempre está presente. Los escritores exitosos aprenden a no tomárselo como algo personal y continuar intentándolo una y otra vez.

De acuerdo a lo que yo mismo he observado, estas cinco habilidades son más importantes para triunfar como escritor que cualquier cosa relacionada con eso denominado "talento innato". Decídete a desarrollar estos cinco atributos y no tengo dudas que encontrarás al escritor que vive dentro de ti.

8 oct 2012

Superar la crisis en el cine y la TV "Falta de buenas ideas"

Ante una situación externa cada vez más delicada, es fácil dejarse abatir por una sensación de "imposibilidad" de cambiar las cosas. Sin embargo, el cambio empieza por uno mismo. A ese efecto, reeditamos un artículo de Valentín Fernández-Tubau que publicó en abcguionistas en 2007 y que aplica perfectamente a estos momentos.

En él se apuntaba a una falta de buenas ideas o de un adecuado sistema para detectarlas, como responsable de la crisis. La falta de buenas ideas ya ha traspasado al propio sistema, pero veamos como se interrelaciona todo y qué puedes sacar personalmente de todo esto.

La falta de ideas, responsable de la crisis del cine y la televisión

por Valentín Fernández-Tubau

Cuando se pregunta a los responsables de la industria cinematográfica y audiovisual acerca del porqué de una crisis de las obras audiovisuales de ficción cuando la comparamos a otros tiempos, su respuesta es invariable: faltan buenas ideas.

Sería objeto de un largo debate argumentar si esa crisis se debe a eso o a que, las pocas buenas ideas que hay, circulan por las mesas de las productoras pero no son precisamente las que se producen.

Hasta una persona ajena al sector profesional, pongamos por caso el espectador medio, experimenta con frecuencia la sensación de que la idea sobre la que se basa la película que está viendo es tan mala que podría haber sido superada, fácilmente, por una de las suyas. Y muchas veces, por mucho que nos duela, a la vista de lo que hay, en parte no le falta razón. Otra cosa es que tenga capacidad de desarrollarla.

En realidad, el complejo de Clint Eastwood, tan extendido por nuestro suelo, no es ni más ni menos que un pequeño delirio por el cual una persona piensa que si le dieran la oportunidad, demostraría que es capaz de idear, escribir, filmar e incluso encarnar a los personajes de una historia, mejor que los profesionales. Y si bien lo de escribir, filmar y encarnar cae claramente dentro de la más pura fantasía, lo de idear... podríamos dejarlo en cuestión.

La ecuación es simple: por ejemplo, de las 120 películas que se hacen al año en España, ¿cuántas estaban fundamentadas en una buena idea? Atención, que no se dice en un buen guion, que sería un paso mayor, sino en una "buena idea".

En todo caso, lo cierto es que, delirios aparte, en la vida real, tenemos un doble fenómeno: ideas pobres (la mayoría) e ideas buenas (unas pocas) que usualmente pasan desapercibidas.

¿Qué hacer ante tan desolador panorama?

Si dejáramos que las declaraciones de algunos ejecutivos de Hollywood y otros tantos de nuestro países de habla hispana penetraran nuestros oídos, seguramente caeríamos en la apatía y los guionistas nos fustigaríamos pretendiendo expiar un mea culpa por no ser más ingeniosos.

Pero la sensación de culpabilidad no tiene un historial demasiado brillante a la hora de ayudar e enmendar las situaciones. La realidad es que, nos guste o no, existen 2 problemas a resolver: la falta de buenas ideas y la falta de criterio a la hora de elegir esas ideas.

Lo segundo es lo que más irrita al guionista, claro. Entre otras cosas, porque así podemos decir que nuestra "maravillosa" idea ha sido ignorada por dar paso a otra peor que ha desembocado en un fracaso. Se trata de un consuelo de patio de colegio. ¡Que se le va a hacer!, ¡así somos!

Pataletas aparte, la solución de ese fenómeno está principalmente en manos de los productores. Para seleccionar mejor, deberían desarrollar unos sistemas más depurados y menos arbitrarios. Su negocio se lo agradecería. Pero la realidad es que tienen unos departamentos embotados, con materiales que nunca llegarán a leer y menos a producir porque no tienen capacidad para abarcar todo eso.

Finalmente, con más de dos décadas de retraso frente a la solución hollywoodense, un creciente número de productoras empieza a darse cuenta que es más eficaz preseleccionar una obra a través de un pitching o una sinopsis, que pretender leerse todo guion que llegue. Entre otras cosas porque, aunque de buenas intenciones está lleno el mundo, la verdad es que la mayoría de los guiones acaba convertido exclusivamente en un criadero de ácaros.

Los productores más inteligentes, hartos del polvo acumulado, han decidido mirar por la cerradura del amigo americano. El resultado: el pitch o discurso de ventas y su práctica (el pitching) se están extendiendo cada vez más. ¿En qué consiste? Resumiendo: alguien, en breve tiempo, habla a un hipotético comprador de algo que quiere vender; en nuestro caso, una película o una serie, por ejemplo.

Pero si la práctica del pitching puede aligerar enormemente los departamentos de desarrollo en los que seleccionan las posibles películas a producir, otro elemento a no ignorar será la necesidad de que el personal de dicho departamento esté formado adecuadamente, o que simplemente exista. ¿Es mucho pedir? Se trata de que el productor haga su trabajo de productor: tenga un departamento de selección de proyectos con gente cualificada para seleccionarlos adecuadamente. Y si no tiene infraestructura suficiente, que contrate un servicio outsourcing, término tan de moda gracias a internet y que simplemente quiere decir que lo contrate a terceros.

Sin embargo, de nada serviría la práctica del pitching y el tener un buen equipo de desarrollo con vista para preseleccionar proyectos, si el productor cediera finalmente a caprichos personales a la hora de dar luz verde a una película frente a otra. Algo impensable ¿no? ¿Cómo va un productor a poner su negocio en riesgo produciendo lo que se le antoja a sus impulsos o caprichos en lugar de producir lo más conveniente según el más elemental sentido común? Mejor dejar este tema para otra ocasión.

El caso es que el segundo problema reside plenamente en el tejado del guionista. El problema no es sólo que no se escojan las buenas ideas: es que hay escasez de buenas ideas. Y tenemos tanta escasez que cuando generamos alguna la cuidamos como un tesoro.

En realidad, tendríamos que ser fábricas de buenas ideas y no ser tan avaros con ellas. Porque una cosa es la idea y la otra el desarrollo de esa idea. De nada sirve una buena idea si no se tiene la pericia adecuada para desarrollarla. Esto se aplica tanto al cine como a la ciencia.

Pero también es cierto lo contrario: de nada sirve desarrollar y ejecutar una idea si la idea de por sí no tiene suficiente entidad. Estaríamos construyendo edificios sin cimientos.

¿Pero qué son exactamente las ideas? ¿De qué se forman las buenas ideas?

Las ideas son... pues, ideas... ¡Claro! Tenemos tan asumido que sabemos lo que es una idea que ni nos hemos parado a pensar que muchas veces el problema reside cuando creemos que sabemos algo que no sabemos. Por ejemplo, alguien que conociese mínimamente el mundo de las ideas sabría que no se puede llegar a ellas con una fórmula matemática. Por tanto, sabría que los esfuerzos dirigidos a hallar fórmulas para obtener buenas ideas están condenados al fracaso. Y sabría que, en cambio, sí existen actividades que cultivan un clima propicio para la generación de buenas ideas. ¿No hemos oído hablar, por ejemplo, de la famosa fase de incubación? ¿o de las famosas ideas luminosas?

Las ideas tienen su propia naturaleza y reglas de juego. ¿Acaso alguien no lo ha comprobado cuando ha perdido una idea por pensar que después la escribiría o registraría y ese después nunca llegó porque la idea se esfumó? Hay que conocer el mundo de las ideas para poder generarlas en abundancia y, después, capturarlas. Lo mismo que hay que aprender a analizarlas y reconocer las que son mejores.

Está claro que productores y guionistas deberían emplear más tiempo en familiarizarse con aquello que es la base primera de la obra audiovisual: la idea, sobre la que todo está sustentado.

Esta realidad es tan importante que en Estados Unidos surge un número cada vez mayor de entidades que se dedican a la captura de buenas ideas. Por su puesto, allí se paga por ellas. Si gusta, por ejemplo, una idea de televisión generada en un taller y presentada después en los canales adecuados, se podría pagar hasta 50.000 dólares por ella. Por ideas de ficción, es usual pagar 5.000 dólares en contrato de opción a 12 o 18 meses y si se lleva a cabo la película, 20.000 dólares más. Estamos hablando de ideas, sin escribir una sola línea de guion, que usualmente va a ser escrito por un equipo de guionistas de confianza, no por quien ha creado la idea.

En los países de habla hispana estamos lejos todavía de llegar a estos niveles evolutivos en referencia a la apreciación del valor de las ideas. Recordemos que en España, por ejemplo, las ideas no son siquiera registrables en la propiedad intelectual. Sí lo son sus desarrollos, pero no las ideas.

La ventaja de generar buenas ideas aquí, es que usualmente, a diferencia de lo que sucede en países como Estados Unidos, sí se nos suele encargar el desarrollo de las mismas. Por lo menos, de momento. Pero aparte de perseguir que una idea de las nuestras sea chispa para que nos encarguen un guion o una serie, o que gracias a ella nos tomen en cuenta para otro trabajo o encargo ¿a quién no le apetece la aventura de dejarse llevar por el espíritu creativo, generar decenas de ellas y probar suerte en el mercado anglosajón, después de traducirlas? Algo bastante económico, por cierto, pues una idea no tiene las 100 páginas de un guion; se reduce meramente a una página por idea.

Pero, tanto si deseamos limitarnos a un mercado casero como si apostamos por expandir nuestros límites, será muy conveniente que desarrollemos al máximo nuestra capacidad de generar buenas ideas.

La otra parte del problema, queda en manos de las productoras. ¿Se formarán mejor en la selección de ideas?

Mientras tanto, hasta que las capacidades de generar y seleccionar buenas ideas no mejoren, todos podremos seguir quejándonos de "falta de ideas" con la dulce complacencia de quienes, en la vida, prefieren ser espectadores antes que autores.
 
Valentín Fernández-Tubau
Co-fundador de abcguionistas y Ars-Media
Creador del taller y el Gym de creatividad e ideas luminosas

24 sept 2012

¿Qué somos, a la luz de los personajes que creamos o padecemos?

¿Qué somos, a la luz de los personajes que creamos o padecemos? "Cada época hace y precisa de personajes. Cada grupo, en cada época, produce sus personajes", dice Carlos Castilla del Pino(1) en un ensayo que sitúa en el personaje, no sólo un lugar de encuentro para los seres ficticios de la literatura, la televisión o el cine, sino —también— el ámbito donde se construyen las imágenes de aquellas personas dotadas socialmente de una "personalidad" singular. Personaje, es, en este sen­tido, el individuo escogido por el grupo, "dotado de una hiperidentidad" sometido a "un pacto de excepcionalidad" que lo abastece de "un espacio contextual más amplio que el de los demás que con él lo componen".

Para el personaje rige un sistema de excepcio­nes, y lo que para la persona común se sitúa en el rango de lo prohibido, para el personaje se ubica dentro de esa normativa especial que lo define: así, más de un personaje político vive exonerado de ciertos compromisos con la verdad (no miente, hace política) y muchos intelectuales personajes se encuentran exentos de cumplir sus compromisos, porque son locos y artistas. El grupo de los de­más, los no personajes, sanciona la anomalía y la convierte en virtud.

Lo interesante del estudio de Castilla del Pino estriba en el descubrimiento de una relación bidireccional entre el personaje y el grupo humano que lo sustenta: el personaje es tolerado en su excentricidad al costo de cumplir fielmente con las demás das que su rol impone; el grupo realiza sus fanta­sías a través del personaje y éste alimenta su nar­cisismo capitalizando la atención de los miembros del colectivo. El personaje es, pues, una suerte de espejo del grupo en cuanto actúa sus añoranzas, de­limita —a través de la excepción— un universo de­conductas posibles y afirma,con su mera existen­cia, la necesidad grupal, de erigir un modelo de ad­miración. Más de un político personaje subsiste por la gracia de un voto que subordina la realidad de su corruptela a su simpatía de personaje. Más de un intelectual personaje se perpetua en la abulia, con­gelado en la estatua de personaje con que lo inves­timos. Desaparecida la necesidad de grupo, el per­sonaje se transforma o se desvanece, dando lugar a otros personajes requeridos por nuevos tiempos.

¿Cómo son nuestros personajes? Muchos polí­ticos, algunos artistas, unos cuantos intelectuales y/o pensadores son elevados cada cierto tiempo a la categoría de personajes. La televisión es una má­quina de fabricar personajes. La construcción y descontrucción de personajes forma parte de una dinámica social en la que circulan los valores que nos definen. Quizas esta misma dinámica —como lo llega a sugerir Castilla del Pino— se extiende hasta las heroínas de nuestras perennes telenove­las o hasta los personajes fallidos de (o reclamados por) la literatura o el cine. Hay una manera de ver­se que consiste en explorar las imágenes que com­plementan nuestra identidad, imágenes en las que depositamos parte de nuestras fantasías, de nues­tros defectos y posibilidades. Viendo lo que sólo vemos en estos seres excepcionales, quizás podrí­amos advertir nuestras propias limitaciones, nues­tros mitos y, quizás, nuestras potencialidades.

(1) Teoría del personaje. Carlos Castilla del Pino.

13 sept 2012

La estructura ideal de una escena

Hablando de estructura, a *David Mamet no le sobran palabras: "¿Quién quiere qué de quién? ¿Qué pasa si no lo consigue? ¿Por qué ahora?" son las "preguntas mágicas" que resumen su manera de formular la estructura ideal de una escena. En otro lugar de su libro Bambi vs. Godzilla agrega (traduzco): "... las leyes de la dramaturgia son pocas, su aplicación es difícil, inusual el resultado...". Estoy completamente de acuerdo.

*David Mamet es un novelista, ensayista, autor teatral, dramaturgo, guionista y director de cine estadounidense.

1 sept 2012

Algunos de los mejores guionistas de la historia

Hace poco, uno de nuestros lectores decía una gran verdad: los guionistas merecen de vez en cuando que se hable de ellos, pues su trabajo es esencial y suelen ser el último mono en cuanto a considerar la calidad de una película. También es cierto que quizá se exagere su autoría, pues el director es quien debe establecer el punto de vista y sobre quien recae toda la responsabilidad final, me parece a mí. Por eso sólo he puesto en esta lista a aquellos que, o bien jamás dirigieron una película, o bien desarrollaron una carrera como escritores de cine antes de convertirse en directores, o mientras desarrollaban su carrera como directores escribían para otros. Por supuesto, hay más guionistas geniales que quedarán sin nombrar. He aquí algunos:

Robert Bolt

Este dramaturgo británico ostenta un lugar de honor entre los guionistas cinematográficos por su adaptación de su propia obra de teatro para ‘Un hombre para la eternidad’ (‘A man for all seasons’, Fred Zinneman, 1966) y por su colaboración con el gran David Lean, para el que escribió tres películas: ‘Lawrence de Arabia’ (1962), ‘Doctor Zhivago’ (1965) y ‘La hija de Ryan’ (1970). En los ochenta aún tuvo energías para escribir la nueva versión de ‘Motín a bordo’ (‘The Bounty’, Roger Donaldson, 1984) y ‘La misión’ (Roland Joffé, 1986). Todo un mito.

Billy Wilder

Antes de ser director, Wilder trabajó muchos años como guionista. Contó muchas veces que se hizo director para evitar que otros destrozaran su obra. Cierto o no, si nunca se hubiese convertido en director, aún sería considerado hoy día como uno de los más grandes guionistas de los años treinta y cuarenta. Periodista de bastante prestigio en la Alemania de los años veinte, viajó a Estados Unidos una vez Hitler se hizo con el poder. Buscando siempre la oportunidad de convertirse en director, aprendiendo todo lo que podía, pudo escribir guiones de la brillantez y el ingenio de ‘La octava mujer de Barba Azul’ y ‘Ninotchka’, ambas dirigidas por Ernst Lubitsch en 1938 y 1939, de quien era admirador y amigo. Pero también guiones para Raoul Walsh o Mitchell Leisen. Y para otro director a quien tanto admiraba, Howard Hawks, escribió el estupendo libreto de ‘Bola de fuego’ (1941). Casi nada.

I.A.L. Diamond

Si nombramos el trabajo de Wilder, también hay que nombrar el que este hombre (de verdadero nombre Itek Domnici y oriundo de Rumanía) hizo precisamente al lado de Wilder durante tantos años. Desde 1957 escribieron doce guiones juntos, la mayoría impresionantes. Wilder encontró un alma gemela en lo creativo, y con la sola excepción de ‘Testigo de cargo’ (‘Witness for the Prosecution’, 1957), que escribió con Harry Kurnitz, todos los guiones, hasta el final de su carrera, los escribieron juntos, y Wilder depuró muchísimo más sus temas y su estilo. Quizá el mejor guión que escribieron fue el de ‘El apartamento’ (1960), pero todos ellos están llenos de diálogos, personajes y situaciones geniales. Murió muy joven, a los 67 años, de cáncer. Dicen que Wilder nunca se recuperó anímicamente de aquella pérdida.

Ben Hecht

Gustaba de referirse a sí mismo, más que como guionista o escritor, como un cirujano de guiones, y desde luego así le veían los demás. Lo cierto es que fue periodista, y dramaturgo, y novelista. Y participó en muchísimos guiones, acreditado o no, pues muchos sabían de su infalible talento para arreglar un libreto que nadie sabía por qué fallaba, o para buscar soluciones a una trama imposible. No aparece en los créditos de ‘La diligencia’ (John Ford, 1939) ni de ‘Lo que el viento se llevó’ (Victor Fleming, 1939) ni de ‘Gilda’ (Charles Vidor, 1946) ni de ‘Jennie’ (‘Portrait of Jennie’, William Dieterle, 1948), pero contribuyó en sus guiones. Fue el primer guionista en recibir un Oscar al mejor trabajo original, y suyos son los guiones de ‘Luna Nueva’ (‘His Girl Friday’, Howard Hawks, 1940) y ‘Encadenados’ (‘Notorius’, Alfred Hitchcock, 1946), entre otros muchos.

Leigh Brackett

La única mujer de este grupo escribió algunos de los mejores westerns de la historia, concretamente para el gran Howard Hawks. Novelista de éxito en el género de la ciencia ficción, Hawks insistió en que fuera ella quien escribiera ‘El sueño eterno’ (1946) junto nada menos que William Faulkner. Pese a este éxito, se mantuvo alejada del cine muchos años, hasta que volvió con Hawks y le regaló los guiones de ‘Río Bravo’ (1959), ‘El Dorado’ (1966) y ‘Río Lobo’ (1970), además de ‘Hatari!’ (1962). Por si fuera poco, es la responsable de la primera versión del guión de ‘El imperio contraataca’ (Irvin Kershner, 1980), que entregó poco antes de morir.

Paul Schrader

Si sólo fuera por sus colaboraciones con Martin Scorsese, este hombre ya merecería estar aquí, pero además escribió el estupendo guión de ‘Yakuza’ (Sydney Pollack, 1974), y luego ha desarrollado una excelente trayectoria como director. De sus cuatro guiones con Scorsese, probablemente el mejor sea el de ‘Taxi Driver’ (1976), pero los otros no desmerecen. Educado en el calvinismo, le fue prohibido todo acceso al cine hasta los diecisiete años, como muchos lectores ya sabrán. Parece que, a partir de entonces, aprovechó el tiempo.

Charlie Kaufman

Sin lugar a dudas, uno de los guionistas más originales y personales en muchos años de cine. Surgió a finales de los noventa con ‘Cómo ser John Malkovich’ (Spike Jonze, 1999) y conoció varios años en que cada guión suyo era mejor y más sorprendente, hasta el que casi con toda seguridad sea su obra cumbre, ‘Olvídate de mí’ (‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, Michel Gondry, 2004), que le valió el Oscar. Finalmente se hizo director con ‘Synecdoche, New York’ (2008), aunque no se ha estrenado en nuestro país. En los últimos años parece algo menos activo. Esperemos que no se haya agotado su genio.

Tonino Guerra

Los créditos como guionista de Tonino Guerra son poco menos que impresionante. Mejor dicho, son alucinantes. Ha parido muchos de los guiones de Theo Angelopoulos, ha trabajado en algunas obras maestras de Michelangelo Antonioni, escribió dos guiones para Andrei Tarkovski, entre ellos, el de la sublime ‘Nostalghia’ (1983). Y sigue en activo y en buena forma, con noventa años cumplidos. Todo un fenómeno. Poeta de gran prestigio, y guionista superlativo.

Frank S. Nugent

El guionista por antonomasia de John Ford debía estar en esta lista por méritos distinguidos. Alguien capaz de fabricar una joya del calibre del guión de ‘El hombre tranquilo’ (1952) es un guionista fenomenal, pero además adaptó la novela de Alan Le May para ‘Centauros del desierto’ (‘The Searchers’, 1956) y colaboró en el guión de ‘La legión invencible’ (‘She Wore a Yellow Ribbon’, 1949), y en algunas otras obras maestras de Ford, quien siempre le respetó, aún a su manera, como el gran guionista que era.

Jean-Claude Carrière

Para terminar, uno de los más grandes. No sólo por haber colaborado en algunos importantes trabajos con Luis Buñuel, sino por que además participó en ‘Valmont’ (Milos Forman, 1989) y en ‘Cyrano de Bergerac’ (Jean-Paul Rapppeneau, 1990). Auténtico mito de la escritura cinematográfica, es el guionista perfecto para cerrar esta lista.

28 ago 2012

Diez mandamientos para escribir con estilo Friedritch Nietzsche

Friedritch Nietzsche


- Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.
- El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.
- Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.
- El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.
- La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; -También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.
- Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.
- El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.
- Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.
- El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.
- No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

17 ago 2012

Ancho y misterioso es el reino de la literatura fantástica

Ancho y misterioso es el reino de la literatura fantástica. En el habita todo lo real y todo lo que nuestra mente pueda crear o imaginar. El escritor se convierte así en una especie de demiurgo, capaz de crear mundos y seres y de concebir hechos increíbles. Todo está a su alcance. Todo lo desconocido se convierte en palabras. De alguna forma, la obra fantástica esconde una sincera admiración por el misterio de la vida.

Lo maravilloso convive poderosamente con lo cotidiano. Cuando contemplamos los abismos sin fondo mas allá de las estrellas o cuando los sueños deambulan por nuestra mente cada noche, el enigma de lo insólito desborda nuestra comprensión y aporta ese manantial de ideas y de historias del que brota la literatura fantástica. Nosotros quisiéramos que ese manantial no se agotase nunca, que el misterio del mundo y la fuerza del mito perduren como reflejo de una esperanza inquebrantable... citando al maestro Bècquer "mientras haya una pregunta sin respuesta"... habrá literatura fantástica y habrá quienes quieran contarlo y leerlo.

RECURSOS PARA ESCRITORES Y GUIONISTAS

Espero poder ayudar con este BLOG a todos los que están interesado en Poder alguna vez vender algunas de sus obras y vivir de ello.En este blog encontraran información sobre como escribir libros también a todos los interesado en la escritura de “guiones“de cine, TV, vídeos juegos o teatro Espero poder ser les útil