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1 jul 2011

El deseo y la estructura profunda del guión

Dónde se arraiga el deseo?, ¿Cómo se manifiesta el deseo?, ¿A dónde conduce el deseo? Esas tres preguntas hacen la estructura profunda de un guión. El deseo (en sus múltiples manifestaciones), genera la estructura del guión (en cualquiera de sus variantes). Podría decirse que cada género constituye una contingencia del deseo: el cine de acción, es el anfiteatro de la pasión volitiva; la comedia romántica, la arena del deseo erótico; el cine de terror, el habitáculo de los avatares del pánico; la pornografía, el teleteatro de la pulsión escópica.

Pero la narratividad inherente al deseo no sólo se pone en escena en el cine de género: las derivas pulsionales del deseo hacen de Un Perro Andaluz de Buñuel una gesta en la cual la voluntad interpretativa se topa con los dragones de la condensación y el desplazamiento; el afán de darle un significado a la contingencia personal convierte a El Espejo de Andrey Tarkovskiy en la búsqueda de un sentido a partir de lo que único que se tiene (que tenemos): retazos de conmociones, recuerdos que se hacen imborrables, hilachas de eso que llamamos valores humanos.

Quien quiera encontrar el corazón de su historia debe formularse estas preguntas imprescindibles alrededor del deseo: dónde está el deseo en mi historia, cómo se manifiesta, de dónde viene y a dónde va. Sin deseo, no hay nadie detrás de los acontecimientos y, sin ese deseo exhibido o en la trastienda, no hay historias que cuenten gran cosa. Quienes sustentan la escritura de su guión en el despliegue, más o menos vistoso, de una serie de eventos del mundo y dejan a un lado el deseo (y, por consiguiente, excluyen su propio deseo), yerran de entrada, porque el mundo sólo habla cuando lo hace hablar nuestro deseo.

Dicho en pocas palabras: el deseo es el corazón del guión: con el deseo comienza toda historia y no hay otra historia que la del deseo.

Roland Barthes

13 jun 2011

10 respuestas a los problemas de tu sinopsis

Por: Frank Baiz Quevedo

La idea es genial, pero la historia no está clara

¿Has definido la naturaleza de tu idea inicial? ¿Se trata de una situación? ¿Consiste en la enunciación de un tema? ¿Es más bien una anécdota? ¿Es un personaje que “tienes en la cabeza”? En cada uno de estos casos tendrás crear la estructura básica de una historia. Una historia es algo que le sucede a alguien y que significa algo. Ten eso en mente a la hora de dramatizar tu idea.

Tu sinopsis (*) cuenta lo que le sucede a un personaje, luego lo que le sucede a otro personaje y a otro y a otro… (“Es que todos los personajes son tan interesantes”)

¿Sabes a quién le ocurre tu historia? ¿Sabes, con precisión, qué es lo que le ocurre? Hay un personaje a quien le ocurre la historia (Que exista la posibilidad de que ese personaje sea colectivo o de que tu guión cuente varias historias y, en consecuencia, amerite de varios personajes focales, es otra cosa). Determina quién es el personaje central de tu historia antes de desarrollar tu sinopsis (Este es un aspecto sumamente importante en el método Escriba®).

Tu sinopsis explica el sentido de tu historia

Si necesitas explicar el sentido de tu historia, es que quizás todavía no has elaborado su sentido. El sentido de una historia proviene de su estructura: si tienes una estructura que funciona, todo el mundo entenderá el sentido de lo que cuentas, sin que le expliques más nada. Haz que el sentido de tu historia provenga de lo que le sucede a los personajes y que este sentido se muestre por medio de los resultados que dichos personajes obtienen en la historia.

Tus personaje sufre conmociones internas tan profundas que para contarlas necesitas párrafo aparte

¿Puedes expresar de manera concreta lo que le sucede a tus personajes, es decir, en términos de decisiones y de las correspondientes acciones que provienen de estas decisiones? Si sólo puedes describir tu historia por medio de abstracciones, de la descripción de “estados internos”, o de tu propia interpretación de lo que pasa, es porque todavía no tienes una historia y, mucho menos, un guión. Un personaje es lo que hace: el cine es conductista. Define la conducta esencial de tus personajes y determina cómo cambia esa conducta a lo largo de la historia.

Tu personaje central tiene tantos rasgos interesantes que no sabes como presentarlo en un sólo párrafo

¿Conoces la naturaleza que se pondrá en juego en tu guión? ¿Conoces el rasgo esencial de tu personaje central y sabes cómo se traducirá este rasgo en una conducta observable? No importa si quieres escribir una versión remozada deChinatown de Roman Polanski, o si prefieres aventurar tu propia variante de La Ciénaga, de Lucrecia Martel: en cualquiera de los casos, debes conocer cuál es la conducta rectora de tu personaje central y saber (así sea para ti mismo) cómo se generó una naturaleza que se manifiesta en una conducta observable. (La determinación del rasgo crucial del personaje central es un componente básico en el método Escriba®).

Para explicar el tema de tu historia tendrías que introducir un extenso párrafo dentro de tu sinopsis (“Es que mi historia es muy profunda…”)

El “tema” de tu historia está ligado con lo que le pasa a los personajes, pero lo que le pasa a los personajes no es una simple ilustración del tema. Si tu tema está claro se deduce (en general, inmediatamente) de tu historia. Debes hacer que el tema pueda ser inferido de lo que pasa en tu historia, porque del tema es que habla la historia a través de sus personaje y lo que estos hacen.

No puedes contar tu historia sin referir el argumento

Si tienes que detallar cómo son todos los árboles del bosque, es que no sabes de cuál bosque estás hablando. En ese caso, tu historia tiene problemas de estructura. Vuelve al punto 1 de esta lista.

Tu sinopsis tiene un excelente arranque y un final impactante… nada más

¿Tienes claro cuál es el conflicto visible de tu historia? ¿Tienes claro cuál es el objetivo visible del personaje que mueve la historia? Más aún, ¿tienes claro cuál es la fuerza que se opone a que se alcance la meta visible de tu historia? Sin conflictos visibles las historias no tienen desarrollo, ni los guiones tienen “Acto II”. Si tu sinopsis tiene un gran comienzo, un largo etcétera y un final impactante, resulta que no tienes realmente una sinopsis, sino la versión extendida de una idea. Debes definir la meta visible de tu historia antes de seguir adelante.

Tu historia consiste en la búsqueda de una “verdad interna” y finaliza con la consecución de esa verdad

Una historia puede reseñar el itinerario de una iluminación: muchas historias refieren una epifanía, pero una simple epifanía no necesariamente hace una historia. Si tu historia se reduce a que tu personaje descubre “algo que le falta en su interior”, sin que ese descubrimiento provenga de lo que sucede en su entorno, no tienes todavía un guión. Aunque tu historia requiere de acontecimientos, no consiste nada más en acontecimientos. Debes inventar todos los acontecimientos que necesitan los personajes de tu historia para manifestar su interioridad.

Te emociona más tu idea que tu historia

La acción mueve emociones (Dale un puñetazo a tu laptop y comprobarás inmediatamente esta aserción). Tus emociones deben brotar de lo que les pasa interna y externamente a tus personajes, no del impacto que, en tu cabeza, provocará la idea de tu historia en tus futuros lectores. No des tu historia por terminada hasta que no hayas imaginado al menos una escena que realmente te conmueva.

(*) "Sinopsis", "resumen argumental", "proyecto", o como quiera que queramos llamar al embrión de nuestro guión. No hago distinciones técnicas con relación al término en este post.

8 jun 2011

Como escribir un relato de terror

Algunos consejos de Howard Phillip Lovecraft.

Somos muchos los que encontramos un intenso placer en la concepción de cuentos y relatos de terror. Claro que la fórmula del éxito en la literatura se reduce siempre a su expresión fundamental: el talento y la eficacia; las cuales son, en gran medida, producto de nuestras lecturas. Ahora bien, el talento se adquiere leyendo libros, pero el oficio de escribir con corrección es producto de una práctica intensa y continuada.

Pensando en todos aquellos que sienten la necesidad física de escribir, H.P.Lovecraft escribió este breve y nutritivo ensayo sobre su experiencia como narrador de cuentos fantásticos.

Sobre el arte de escribir cuentos fantásticos.

El motivo por la cual escribo cuentos fantásticos es porque me producen una satisfacción personal y me acercan a la vaga, escurridiza, fragmentaria sensación de lo maravilloso, de lo bello y de las visiones que me llenan con ciertas perspectivas (escenas, arquitecturas, paisajes, atmósfera, etc.), ideas, ocurrencias e imágenes.

Mi inclinación por los relatos sobrenaturales se debe a que encajan perfectamente con mis inquietudes personales; uno de mis anhelos más fuertes es el de lograr la suspensión momentánea de las irritantes limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos rigen y frustran nuestros deseos de indagar en las infinitas regiones del cosmos, que por ahora se hallan más allá de nuestro alcance, más allá de nuestro punto de vista.

Estos cuentos tratan de incrementar la sensación de miedo, ya que el miedo es nuestra más fuerte y profunda emoción y una de las que mejor se presta a desafiar los cánones de las leyes naturales. El terror y lo desconocido están siempre relacionados, tan íntimamente unidos que es difícil crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales, de la alienación cósmica y de las presencias exteriores sin hacer énfasis en el sentimiento de miedo y horror.

La razón por la cual el factor tiempo juega un papel tan importante en muchos de mis cuentos es debida a que es un elemento que vive en mi cerebro y al que considero como la cosa más profunda, dramática y terrible del universo. El conflicto con el tiempo es el tema más poderoso y prolífico de toda expresión humana.

Mi manera personal de escribir un cuento es evidentemente una manera particular de expresarme; quizá un poco limitada, pero tan antigua y permanente como la literatura en sí misma. Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques perdidos, las fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros: Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos, e insignificantes aficionados, como yo mismo.

Sólo hay una forma de escribir un relato tal y como yo lo hago. Cada uno de mis cuentos tiene una trama diferente. Una o dos veces he escrito un sueño literalmente, pero por lo general me inspiro en un paisaje, idea o imagen que deseo expresar, y busco en mi cerebro una vía adecuada de crear una cadena de acontecimientos dramáticos capaces de ser expresados en términos concretos. Intento crear una lista mental de las situaciones mejor adaptadas al paisaje, idea, o imagen, y luego comienzo a conjeturar con las situaciones lógicas que pueden ser motivadas por la forma, imagen o idea elegida.

Mi actual proceso de composición es tan variable como la elección del tema o el desarrollo de la historia; pero si la estructura de mis cuentos fuese analizada, es posible que pudiesen descubrirse ciertas reglas que a continuación enumero:

I) Preparar una sinopsis o escenario de acontecimientos en orden de su aparición; no en el de la narración. Describir con vigor los hechos como para hacer creíbles los incidentes que van a tener lugar. Los detalles, comentarios y descripciones son de gran importancia en este boceto inicial.

II) Preparar una segunda sinopsis o escenario de acontecimientos; esta vez en el orden de su narración, con descripciones detalladas y amplias, y con anotaciones a un posible cambio de perspectiva, o a un incremento del clímax. Cambiar la sinopsis inicial si fuera necesario, siempre y cuando se logre un mayor interés dramático. Interpolar o suprimir incidentes donde se requiera, sin ceñirse a la idea original aunque el resultado sea una historia completamente diferente a la que se pensó en un principio. Permitir adiciones y alteraciones siempre y cuando estén lo suficientemente relacionadas con la formulación de los acontecimientos.

III) Escribir la historia rápidamente y con fluidez, sin ser demasiado crítico, siguiendo el punto anterior, es decir, de acuerdo al orden narrativo en la sinopsis. Cambiar los incidentes o el argumento siempre que el desarrollo del proceso tienda a tal cambio, sin dejarse influir por el boceto previo. Si el desarrollo de la historia revela nuevos efectos dramáticos, añadir todo lo que pueda ser positivo, repasando y reconciliando todas y cada una de las adiciones del nuevo plan. Insertar o suprimir todo aquello que sea necesario o aconsejable; probar con diferentes comienzos y diferentes finales, hasta encontrar el que más se adapte al argumento. Asegurarse de que ensamblan todas las partes de la historia desde el comienzo hasta el final del relato. Corregir toda posible superficialidad (palabras, párrafos, incluso episodios enteros), conservando el orden preestablecido.

IV) Revisar por completo el texto, poniendo especial atención en el vocabulario, sintaxis, ritmo de la prosa, proporción de las partes, sutilezas del tono, gracia e interés de las composiciones (de escena a escena de una acción lenta a otra rápida, de un acontecimiento que tenga que ver con el tiempo, etc.), la efectividad del comienzo, del final, del clímax, el suspenso y el interés dramático, la captación de la atmósfera y otros elementos diversos.

V) Preparar una copia; sin vacilar por ello en acometer una revisión final allí donde sea necesario.

El primero de estos puntos es por lo general una mera idea mental, una puesta en escena de condiciones y acontecimientos que rondan en nuestra imaginación, jamás puestas sobre papel hasta que preparo un detallado resumen de estos acontecimientos en orden a su narración. De forma que a veces comienzo el bosquejo antes de saber cómo voy más tarde a desarrollarlo.

Considero cuatro tipos diferentes de cuentos sobrenaturales: uno expresa una aptitud o sentimiento, otro un concepto plástico, un tercer tipo comunica una situación general, condición, leyenda o concepto intelectual, y un cuarto muestra una imagen definitiva, o una situación específica de índole dramática. Por otra parte, las historias fantásticas pueden estar clasificadas en dos amplias categorías: aquellas en las que lo maravilloso o terrible está relacionado con algún tipo de condición o fenómeno, y aquéllas en las que esto concierne a la acción del personaje con un suceso o fenómeno grotesco.

Cada relato fantástico (hablando en particular de los relatos y cuentos de terror) puede desarrollar cinco elementos críticos:

a) Lo que sirve de núcleo a un horror (condición, entidad, etc,).
b) Efectos o desarrollos típicos del horror.
c) El modo de la manifestación de ese horror.
d) La forma de reaccionar ante ese horror.
e) Los efectos específicos del horror en relación a lo condiciones dadas.

Al escribir un cuento sobrenatural, siempre pongo especial atención en la forma de crear una atmósfera adecuada, aplicando el énfasis necesario en el momento necesario. Nadie puede, excepto en las revistas populares, presentar un fenómeno imposible, improbable o inconcebible, como si fuera una narración de actos objetivos. Los cuentos sobre eventos extraordinarios tienen ciertas complejidades que deben ser superadas para lograr su credibilidad, y esto sólo puede conseguirse tratando el tema con cuidadoso realismo, excepto a la hora de abordar el hecho sobrenatural. Este elemento fantástico debe causar impresión y hay que poner gran cuidado en la construcción emocional; su aparición apenas debe sentirse, pero tiene que notarse.

Si fuese la esencia primordial del cuento, eclipsaría todos los demás caracteres y acontecimientos, los cuales deben ser consistentes y naturales, excepto cuando se refieren al hecho extraordinario. Los acontecimientos espectrales deben ser narrados con la misma emoción con la que se narraría un suceso extraño en la vida real. Nunca debe darse por supuesto este suceso sobrenatural. Incluso cuando los personajes están acostumbrados a ello, hay que crear un ambiente de terror y angustia que se corresponda con el estado de ánimo del lector. Un descuidado estilo arruinaría cualquier intento de escribir fantasía seria.

La atmósfera y no la acción, es el gran desiderátum de la literatura fantástica. En realidad, todo relato fantástico debe ser una nítida pincelada de un cierto tipo de comportamiento humano. Si le damos cualquier otro tipo de prioridad, podría llegar a convertirse en una obra mediocre, pueril y poco convincente. El énfasis debe transmitirse con sutileza; indicaciones, sugerencias vagas que se asocien entre sí, creando una ilusión brumosa de la extraña realidad de lo irreal. Hay que evitar descripciones inútiles de sucesos increíbles que no sean significativos.

Éstas han sido las reglas que he seguido (consciente o inconscientemente) ya que siempre he considerado con bastante seriedad la creación fantástica. Que mis resultados puedan llegar a tener éxito es algo bastante discutible; pero de lo que sí estoy seguro es que, si hubiese ignorado las normas aquí arriba mencionadas, mis relatos habrían sido mucho peores de lo que son ahora.

JK Rowling Habla de sus Libros Favoritos, los eBooks, y Más en Nueva Entrevista

La edición del mes de Junio de la revista literaria Words with Jam contiene una entrevista exclusiva concedida por la autora JK Rowling, en la que habló acerca de los libros favoritos que leía de niña, de el reto de balancear el estar con su familia y dedicarse a la escritura, de su desordenado espacio de trabajo, y de su opinión acerca del debate de los eBooks:

¿Cuál fue tu libro, o libros, favoritos de la infancia?

El Caballito Blanco, de Elizabeth Goudge. El tono es perfecto, una mezcla perfecta de los cuentos de hadas y lo real. También tiene un protagonista claro, que me complace más allá de las palabras, porque yo era una niña muy normal y no había conocido muchas heroínas literarias que no fueron impresionantemente bonitas. Los párrafos iniciales de El Caballito Blanco se han quedado conmigo toda mi vida. Goudge dice que hay tres clases de personas en este mundo: los que encuentran consuelo en la comida, los que encuentran consuelo en la literatura, y los que encuentran consuelo en el adorno personal.

Sé que leí Mujercitas cuando tenía ocho años, porque nos mudamos de casa poco después, cuando tenía nueve años. Naturalmente, de todo corazón estuve identificada con Jo March, la de la ambición literaria y la quema del mal genio. Mi madre lo tenía todo lo escrito por Georgette Heyer, así que también los devoré cuando era una pre-adolescente, y finalmente encontré una plena heroína (Phoebe, de Silvestre, que también – ¡Hurra! – resultó ser escritora).

Básicamente, yo vivía por los libros, y fui inspirada por los personajes literarios con los que me pude identificar – yo era tu ratón de biblioteca, común-o-de-jardín, con pecas y con gafas del Instituto Nacional de Salud.

Libros Electrónicos – ¿Némesis o Génesis?

Génesis. No hay razón para tratar de frenar el progreso, pero la impresión no morirá jamás, no hay sustituto para el tacto de un libro real. Me encanta físicamente pasar las páginas, y ser capaz de subrayar los pasajes y no preocuparme si se cae en la bañera o me quedo sin energía. También me parece que los libros impresos son objetos de belleza, y no hablo como una coleccionista de cosas preciosas, de primeras ediciones que no se pueden abrir mucho para no dañar el lomo, sino como alguien que ama un libro de bolsillo nuevo y brillante, y el olor de los libros de segunda mano.

Sin embargo, hay ocasiones en que los libros electrónicos son una bendición. Olvidé empacarle a mi hijo menor un libro para antes de acostarse cuando estábamos lejos el año pasado, y realmente aprecié la magia de ser capaz de descargar uno en cuestión de segundos! Este verano será la primera vez que me llevo cincuenta eBooks para leer mientras estamos de vacaciones, en lugar de llenar la maleta con los libros impresos.

¿Qué palabra o frase usas excesivamente, por escrito o en la vida?

No estoy orgullosa de decir que es probablemente una palabrota en la vida cotidiana. Cuando escribí los libros de Harry Potter, me aferré hasta la muerte de las palabras ‘pasaje’, ‘corredor’ y todas las demás relativas al movimiento de mis héroes sin fin alrededor del castillo de Hogwarts.

¿Hay algún libro que haya cambiado tu vida? Si es así, ¿cómo?

Bueno, dejando de lado la respuesta obvia (Harry Potter y la Piedra Filosofal), tendría que escoger a Jessica Mitford y el libro Hons and Rebels. Mi tía abuela pensaba que Jessica Mitford era un personaje sencillamente deplorable, y oí decirle a mi madre todo sobre ella, cuando tenía catorce años. Mostré interés, por lo que la tía Ivy me dio una vieja copia de la autobiografía de Mitford, sin duda, para alejarla de su respetable librero. Fue el libro más peligroso que se puede dar a un adolescente insatisfecho, que aprende a la inversa; Jessica Mitford inmediatamente se convirtió en mi heroína, leí todo lo que había escrito, y terminé nombrando a mi hija mayor como ella.

¿Qué te anima o te deprime del mundo de la publicación actual?

Me siento un poco fuera de onda en este aspecto, por no haber publicado durante algunos años. Mi agente dice que es un momento difícil para un desconocido ser publicado, pero creo que si tienes algo bueno que mostrar, triunfarás finalmente.

Via: harrypotterenimagenes

3 may 2011

Francisco Payó, coguionista de "Salvando al soldado Pérez": "El libreto es un ente vivo"

El tapatío Francisco Payó está gozando del éxito que le ha dado el haber coescrito el guion de la película Salvando al soldado Pérez (coescrita y dirigida por Beto Gómez), uno de esos “garbanzos de a libra” de la industria cinematográfica mexicana, que ha logrado sobrevivir en la cartelera a la competencia inclemente del cine hollywoodense y ganar, hasta ahora, más de 71 millones de pesos (6,1 millones de dólares) en las cinco semanas que lleva en cartelera, además de que la película protagonizada por Miguel Rodarte, Jaime Camil y Jesús Ochoa, entre otros, ya aseguró su exhibición en Estados Unidos el próximo 16 de septiembre. En El Informador entrevistaron al joven guionista:

—¿Cuál fue tu primer contacto con el cine?
Comenzó desde chiquito. De chavo, a los seis años ya estaba viendo La Guerra de las Galaxias, E.T., ese tipo de películas que te conmueven, te llegan al sentimiento y están bien hechas. Me impresionaba que en el marco de una historia tan fastuosa se retrataran de forma tan fiel las personalidades de los personajes. Aunque, si tengo que definir a la película con la que me enamoré del cine, ésa sería La Guerra de las Galaxias: después de verla fue como si en mi mente apareciera un letrero que decía: “Esto es lo que tienes que hacer con tu vida”.

—¿Y en qué momento de tu vida dejaste de pensarlo y decidiste que era el cine tu camino definitivo?
Fue una combinación de muchas cosas, pero al principio debo decir que fue muy difícil, sobre todo en Guadalajara, donde la frase usual era: “¿A quién le interesa hacer cine, o ver lo que aquí se hace?”. Y entonces era ser como pelota de pinball, yendo de una producción a otra, buscando la oportunidad de aquí y otra allá. Lo que me ha mantenido en esto ha sido básicamente la necedad, la constancia. Creo que son valores que aprendí de mucha gente como Daniel Varela, Rigo Mora y ahora Beto Gómez, que me han apoyado siempre. Para poder comenzar a contar algo, entendí que hay que tener mucho valor y aventarse al vacío si es necesario.

—¿Qué referencias usaron tú y Beto Gómez para darle forma a Salvando al soldado Pérez?
Para El soldado Pérez comenzamos a trabajar con un guion que tomara todo tipo de referencias que nos sirvieran. Hay algo de La Guerra de las Galaxias como también lo hay de películas de Pedro Infante o de Tin Tan. Creo que las referencias son sabrosas mientras funcionen para la historia, no las ponemos porque sí.

—Dicen que la labor del guionista jamás acaba, pues debe revisar constantemente su texto y modificarlo de acuerdo a las necesidades de la historia o incluso agregar partes nuevas. ¿Qué tanto se modificó Salvando al soldado Pérez desde su concepción original hasta la edición final?
La película se comenzó a escribir a principios de 2005 y puedo decir que hasta el momento de rodaje jamás dejó de escribirse y modificarse. El trabajo de guion nunca termina, en el mejor sentido. Creo que la idea original siempre se mantuvo: es la historia de un hombre que se quiere redimir de sus malas acciones haciendo un acto heroico y, sobre todo, porque ese heroísmo implica salvar a la familia. El guion de cine tiene una particularidad que no posee el texto de un libro o el guion de una novela. Se puede considerar como una especie de “ente vivo” porque nunca deja de estar proponiendo cosas para la misma película. Por eso no puedo decir cuántas veces se reescribió. Estoy seguro de que en algún punto llevábamos la cuenta, pero luego dejamos de hacerlo porque se reescribía de forma constante.

—Cuando hablas en plural sobre las modificaciones que hubo en el guion, ¿es porque hubo alguien más, además de Beto Gómez y tú, involucrado en la formación de la historia?
Toda la gente que estuvo en la película levantándola tuvo que ver. Durante el mismo rodaje hubo escenas que eran en otros idiomas: en ruso, en árabe, en turco, por ejemplo; entonces, a la hora de estar en el set nos dábamos cuenta de que había que alargar o cortar el guion. Incluso a la hora de la edición hubo una oportunidad más para dotarle de mayor espíritu a la película.

—¿Es fácil ser guionista en un país como México, donde por cada puesto de la industria cinematográfica se pelean cientos de personas, pero se paga en general mal?
En ningún lugar del mundo es fácil ser guionista, y en México ni siquiera existe un método formal en las escuelas para formar a alguien que diga: “Ah, yo quiero escribir libretos”. Yo me tengo que desempeñar en otros puestos dentro de la misma producción para poder salir adelante. Aclaro que no se trata de ser mártir. Es cuestión de tener la voluntad y el deseo de estar aquí (en el cine), porque el construir un guion es algo… tan bello. Como bello es ser director, fotógrafo, director de arte, actor. En este mundo hay que apechugar a veces y echarle todas las ganas.

—¿Entonces tú cómo le haces para vivir del guion?
(Risas) No tengo la menor idea de cómo le hago y eso mismo me lo he preguntado yo muchas veces (risas). Se habla mucho de que los guionistas la tienen difícil, pero así estamos todos. Hay que ser muy necio en esto y aferrarse a lo que quieres contar.

—Con Salvando al soldado Pérez se aferraron a una historia poco común dentro del cine mexicano, ¿por qué?
El soldado Pérez es una película que difícilmente podría haber conseguido apoyo oficial, así que, cuando elegimos hacerla, entendimos que estábamos solos. A mí siempre me ha preocupado la tendencia en el cine mexicano por contar las historias desde una realidad “oficial”, esto es, que las historias sean narradas, por ejemplo, en un rancho, o que el héroe llegue en burro, que todo sea campirano. Creo que, si hay algo más difícil que la situación económica del cine nacional, es sobreponerse a ese cine oficial que recibe apoyos del gobierno y que busca contar las mismas historias de siempre. Estoy convencido de que hay muchas formas de abordar la realidad.

—¿Qué atributos debe tener el guionista en este país para poder sobrevivir con su carrera, además de ser necio?
Necio, irracional y un poco tonto (risas). Porque, si no, a los cinco minutos te vas a dar cuenta de que esto no te conviene y te vas a ir. Debes tener un grado muy especial de locura y hasta de irresponsabilidad contigo mismo. Ahorita estamos contentos con lo que está pasando con Soldado Pérez, pero hay otras veces que pasan hasta años sin que ocurra nada. Sería mejor si formáramos a los guionistas para que escriban las historias que ellos quieren contar y no las que sus maestros quieren que hagan.

Via: abcguionistas

Cómo escribir un guión: Primer Paso

Muchas veces, cuando vamos al cine, vemos las historias y predecimos lo que va a pasar o el final y en otras, nos quedamos boquiabiertos al encontrarnos con algo totalmente impredecible. Ambas posibilidades nos generan sentimientos bien opuestos, desde el no despertar en nosotros el menor interés hasta una cautivación total y eufórica.

La película, cortometraje, documental…final es producto de todo un equipo multidisciplinario. A veces, lo que más cuesta, es tener una idea para empezar. No hay ideas buenas y malas… lo que hace que no nos enganchemos es cómo la desarrollamos.

De esta manera, un guión excelente se traducirá en una película excelente, buena, regular o mala – según sea su producción y dirección-, pero con un mal guión siempre se hará una mala película. Por lo tanto la base está en el guión.

Para elaborarlo debe haber historia, debe ser visual, tener acción y conflicto. El lenguaje visual de un guión es lo que permite que una idea pueda desarrollarse a nivel cinematográfico y no quedarse únicamente en lo narrativo. Hay elementos determinantes que debe incluir: descripción personajes, contexto, lugar, diálogos, banda sonora, etc.

Más adelante se tocará cómo escribir el guión, pero no se puede perder del horizonte que se debe explicar en imágenes aquello que no se pone en diálogo. Por eso las miradas y silencios, movimientos y el conjunto de imágenes son quienes hablarán en lugar de lo narrativo.

Hay varias cosas a tener en cuenta cuando buscamos una idea a desarrollar. Para empezar, tener claro que las ideas no surgen de la nada. Si esperamos a la llegada de una musa inspiradora que nos prenda la bombilla…estamos fritos. La inspiración está por todos lados, sólo debemos hallarla.

Somos seres cargados de vivencias, experiencias, anécdotas, visiones… Esas son las fuentes de alimentación, de ahí es de donde podemos sacar un tema. También por lo que otros nos han contado, o incluso una posición política, de religión, género, tradiciones, obras literarias, fotografías, etc.

La primera pregunta que debemos contestarnos a la hora de escribir un guión es ¿de qué se trata la cosa? ¿cuál es el tema? Si no lo sabemos, vamos mal.

La vida cotidiana y el contexto que nos rodea es muy interesante y lleno de ideas geniales. Cualquier suceso que hayamos vivido o nos hayan contado puede dar pie a una historia. La cuestión está en sacar la esencia, captar lo útil; un coqueteo en medio de un embotellamiento de carretera que termina en una relación intempestuosa; un arrebato colérico por parte de un gitano porque el doctor había rasurado el vello público a su mujer antes del parto, y eso era sagrado; una ONG gringa que financiaba proyectos y que casi se ahogan cruzando el río, en una creciente, al que no querían apoyar para la construcción de un puente hamaca, etc.

Otra fuente muy útil son los periódicos o noticieros radiofónicos o televisivos. También es contexto y actualidad, pero no “de a cortito”…de esa realidad que queda lejos de nosotros o que sucede a “los otros”; el niño que fallece tras caer en un río, no por ahogamiento sino por los niveles de contaminación en arsénico del río; el pseudo-doctor de cirugía estética, con especialidad en medicina familiar, que trabajaba junto con un veterinario que le asistía como anestesiólogo, y que desgració a decenas de mujeres;… Cualquier sección puede ser útil; internacional, comunidad, deportes, cultura, espectáculos…todo depende del género que se quiera escribir.

La Historia de la humanidad es una fuente de inspiración. Los grandes hechos que han transcurrido en el pasado y en la actualidad y que han marcado el rumbo de naciones. Y la verdad, muchos guiones comparten el mismo suceso…pero lo explican desde puntos de vista diferente. Un ejemplo concreto es la Segunda Guerra Mundial. Cómo el mismo evento es tratado de forma totalmente distinta en “La lista de Schlinder” , “La vida es Bella” o “El pianista”. Uno puede pensar “¡otra vez una película sobre los campos de concentración!”… y quedarse maravillado, después, de ver personas, diálogos, situaciones y enfoques totalmente distintos.

Otro punto de partida son los mitos y leyendas. Muchas de las películas actuales están basadas en mitos antiguos. Desde Ulises, Hércules, Conan, El señor de las Bestias, …hasta películas como “Leyendas urbanas, etc.

Nuestros recuerdos o sueños que aún conservamos de la niñez también son una buena fuente de inspiración. Así como las adaptaciones literarias, ya sean novelas, cuentos, o cómics… como está sucediendo últimamente. Ya existían películas como Supermán, Batman…pero surgen remakes y nuevas adaptaciones: Xmen, Los 4 fantásticos, Ironman, Sin City…hasta Mortadelo y Filemón.

Una vez elegido el tema, y saber por dónde se va a caminar, es importante investigar. Reunir información para saber qué se va a escribir. Cuanto más dominemos del tema, más seguridad mostraremos al escribir y más nos abrirá las puertas para seguir ideando y que nuestro guión tenga consistencia. De lo contrario, podemos caer en absurdos que a la larga harán que la historia pierda credibilidad (lo que popularmente exclamaríamos ¡“qué jalada”!).

Para investigar hay muchas maneras de hacerlo: fuentes documentales (libros, revistas, periódicos, documentales filmográficos, Internet), entrevistas, etc. Lo que también debemos tener claro es que no todas las ideas sirven para un filme. Si una idea no la podemos traducir en imágenes… borrón y cuenta nueva. Es muy diferente escribir narrativa literaria que narrativa visual, y eso es importante a tomar en cuenta. Si la idea no avanza… cambia, haz otra cosa. Quizá la puedas retomar más adelante, o quizás ahí quedará. Sigue buscando y observando a tu alrededor.

Ejercicio: iniciar un archivo de ideas, sinopsis y argumentos
(Un par de ejemplos)

El hombre araña
Se trata de un niño de 6 años obsesionado con el hombre araña. En su cuarto todo es del hombre araña: cobertor de cama, póster, lápices, vaso de leche, pijama, tenis, abrigo… Todo el día pasa jugando que es el hombre araña. Fabrica redes de “telaraña” con los estambres de la mamá, quien se desespera buscándolos. Se sube a todos los muebles y rompe jarrones al saltar desde ellos o bien al aventar los hilos y las cuerdas como si fueran telas de araña. Desesperados los padres agarran una araña de plástico grande y peluda y la esconden en su cama. Cuando el niño se va a dormir pega un gran grito al ver al arañota y se asusta mucho. Sus padres se ríen y lo confrontan: “¿cómo el hombre araña puede tener miedo a las arañas?”. Por la noche el niño no puede dormir, está enojado y resentido. Se levanta y se ve cómo está dibujando algo en su escritorio. A la mañana siguiente los padres están dormidos, cuando se despiertan ven a su hijo arriba del armario lanzándose sobre ellos con el símbolo de Superman dibujado en la camiseta y una sábana roja en forma de capa.

La jaula
Es una niña que tiene un pájaro en una jaula. Está viendo televisión y el pájaro canta, se enoja y sangolotea la jaula donde está el pájaro porque no le deja ver los pichingos. El pájaro sigue cantando así que le pone una manta encima para que se calle. Baja a cenar. Más tarde sube a su cuarto oye el piar del pájaro. Levanta la manta. Se pone a hacer tareas y el pájaro sigue cantando. Enojada lo saca por la ventana y lo deja a fuera. Al día siguiente va a la escuela. En el recreo un niño rompe algo y la acusa a ella. La maestra piensa que ella es la culpable y la castiga. La niña intenta reivindicar pero no le hace caso, como se resiste la lleva al cuarto de limpieza y la encierra ahí. Ahí la niña golpea la puerta, grita y llora. Al final se calma y sólo ve por la ventana, bien arriba, el cielo y cómo vuelan los pájaros. De regreso a casa, sube corriendo las escaleras, abre la ventana, agarra la jaula y abre la puerta para que su pájaro sea libre… pero el pájaro yace muerto en el piso de la jaula congelado.

14 ene 2011

Cómo elegir un tema interesante y vendedor para un libro

No podría ser mas fácil seleccionar un tema para un libro electrónico. La gente esta hambrienta por información y esta buscando en Internet todo aquello que sacie ese hambre. Luego de leer este artículo, usted se sentirá con la confianza suficiente para elegir su propio tema o bien podrá tomarlo directamente de las diferentes opciones que aquí le ofrezco. ¿Qué tal el trato?

Observe que está sucediendo a su alrededor

Si usted es suficientemente inteligente como para leer este artículo, también lo será para observar a su alrededor y determinar que temas le interesan a usted y a la gente que lo rodea. Piense en los problemas que recientemente ha solucionado, y qué tipo de problemas otras personas cercanas a usted han solucionado. Cualquier problema que ha sido solucionado en su entorno, podría ser fácilmente el próximo tema de su libro electrónico. La gente adora leer las historias de personas resolviendo los mismos problemas que ellos tienen actualmente.

De manera que ponga su mente a trabajar y haga un listado de los problemas que ha tenido en su vida y los problemas que tienen las personas que le rodean. ¿Su amigo Ernesto perdió su trabajo? ¿El hijo de su hermana tiene varicela? ¿Que hicieron ellos para encontrar una solución? Mientras piensa en esto, comience otra lista con problemas no resueltos. Escriba todos esos problemas que a usted le hubiese gustado resolver.

!Si! Todos estos son temas que seguramente interesaran a mucha gente. Como adelgazar 5 kilos. La verdad acerca de los OVNIs, La manera mas rápida de generar ingresos. En su entorno ¿Su recibo del supermercado es el doble de lo que acostumbraba ser? ¿Su techo gotea? ¿Desea comprar un automóvil y no le dan los números? Estos son todos problemas esperando por soluciones... en los libros electrónicos!

Los problemas sin resolver también podrían ser un gran tema para un libro electrónico. Recuerde, usted no tiene porque tener la solución, solo el tema del problema. Usted va a conseguir que otras personas investiguen la solución y escriba el libro por usted. De hecho si usted no desea, no va a necesitar escribir ni una sola palabra!

Gaste algunos minutos “googleando”

Internet es una gran manera de encontrar que es lo que la gente esta buscando en un determinado momento. Uno puede buscar prácticamente todo. Google™ es un popular motor de búsqueda que puede utilizarse de forma gratuita o bien puede intentarlo con otros como Yahoo. Escriba frases del estilo “Intereses de los españoles” o “intereses de los mexicanos” o “manuales” para encontrar que es lo que las personas se encuentran “pidiéndole” a Internet.

6 dic 2010

Paula Marcovitch: "Es durante la escritura donde aparece el conflicto dramático

Paula Marcovitch es una de las guionistas más prolíficas dentro del cine mexicano. No sólo una de las más constantes, sino una de las más queridas a través de sus historias. "Sin remitente", "Elisa antes del fin del mundo", "Temporada de patos", "Dos abrazos", "Lake Tahoe", son sus títulos más representativos, marcados todos por el sinsabor de la soledad, a veces de momentos, a veces en cantidades profundas, a veces más tormentosas que otras, pero siempre con un halo de alivio fulgurante.

Algunas décadas después de que sus guiones fueron elegidos para filmarse por otros directores (Eimbcke, Carrera, De la Riva, Begné), de alternar su quehacer literario con la dirección de cortos (perriférico, Sirenas de ambulancia) además de su apasionada, firme y arrebatada enseñanza en las aulas del Centro de Capacitación Cinematográfica y otros foros; luego de muchos años de perseverancia, Paula debuta como directora con "El premio", un guion autobiográfico en el que rememora su infancia en los tiempos de la dictadura militar en Argentina, donde realizó su ópera prima el verano pasado. Correcámara la entrevistó.

- ¿Está contenta a su regreso? ¿Cómo fue ese proceso de apoderarse creativamente de la puesta en escena de uno de sus guiones?
Estoy muy contenta. Aunque no me apoderé de nada (ríe). He escuchado muchas veces decir que un guionista “ por fin va a hacer una obra suya “, al dirigir. A mi me parece evidente que un escritor es el autor de sus obras siempre, dirija o no dirija él mismo. Creo que la puesta en escena es un espacio creativo fascinante. Yo trabajé en esta película con una puesta en escena muy flexible, basada en improvisaciones…

- ¿Sufrió?
Si, en muchos momentos…

- ¿Qué fue lo más difícil de poner el guion en imágenes?
Me costó compatibilizar la improvisación con la planificación. Es decir dosificar la improvisación y la planificación de las escenas. Tuve grandes aliados artistas: Wojciech Staron en la fotografía, que propuso escenas y ritmos de gran belleza, Bárbara Enríquez y Oscar Tello en la dirección de arte: trabajaron con un amor y cuidado con objetos cargados de historias. Sergio Gurrola, el compositor es un aliado artístico fundamental, su aporte va mucho mas allá del sonido y la música, la concepción misma de la obra fue un trabajo conjunto. La producción de esta película fue única porque trabajamos en un pequeño pueblo. Izrael Moreno y Pablo Boneu tuvieron la dulzura necesaria para emprender esta producción tan especial. Contamos con la generosidad enorme de la gente de San Clemente: mis amigos de antes y de ahora.

- ¿Qué aprendió de su trabajo con niños?
Los actores niños de esta película son muy especiales. Paulita Hertzog, la protagonista es de una belleza expresiva impresionante. Sharon y Uriel también. Tuve la colaboración de una gran amiga, que estuvo a cargo del entrenamiento actoral de los niños: Silvia Villegas. Ella fortalecía a los niños dándoles dignidad actoral y profundidad. Lo que más me llama la atención es que a veces los niños entienden de otra manera que los adultos el contenido dramático de una escena, a ellos hay que hablarles con claridad brutal: transmitirles el conflicto en crudo. Los adultos solemos procesar más racionalmente las cosas y por eso en general, nos cuesta más ver lo obvio.

- ¿Qué momento cotidiano del rodaje fue el que disfrutó más?
Durante una tormenta en que filmamos en medio del viento y la arena me sentí completamente feliz.

- Emocionalmente, rememoró su infancia a la par que dirigías, ¿le ayudó a tener claridad de lo que quería contar?
Creo que los recuerdos me marearon bastante durante el rodaje y aparecieron cosas que yo “no sabia que quería contar”. Eso es muy bueno, en esta película todos nos nutrimos de la incertidumbre. Me sucede lo mismo al escribir… Creo que hubo momentos de inspiración durante el rodaje… le pido al destino que nos de a todos más inspiración en las siguientes etapas de esta obra.

Sobre el proceso de creación de El Premio, Paula, plenamente agradecida agrega: “Falleció un gran amigo y un artista excepcional que iba a ser el asistente de dirección de la película: René Peñaloza. Su salud le impidió acompañarnos a San Clemente pero alcancé a tener muchas reuniones con él respecto a nuestra película. Su perspectiva brillante, su mirada libre, me inspira cada día en esta obra y lo extraño mucho”.

- ¿Cambió su postura sobre el carácter autoral del guionista dentro de la película?
Mi postura no es una postura en realidad. Es una observación de lo que sucede … la definición de “autor” es : “el que inventa primero algo” ¿No? . El autor, en el caso del cine, es … el que inventa primero lo que se va a filmar después… ¿no? La puesta en escena es un trabajo artístico increíble, no menos creativo que la escritura … pero es durante la escritura donde aparece el conflicto dramático, y el universo que se va a representar luego. Me parece evidente que la obra dramática, el texto, es donde nace la obra. El escritor es el autor.

- El guion está pasando a ser prescindible dentro de las nuevas generaciones de cine mexicano, comienzan a abundar películas construidas con base sólo en una idea, un argumento o una escaleta, ¿a qué atribuye eso? ¿es una moda? ¿una variante del propio quehacer del guionista? ¿cuál es su postura ante ello?
Yo creo que “el guion”, como formato, es bastante incómodo y ridículamente limitado. Las premisas industriales nos han entrenado para escribir cine, como se escribe un telegrama… Ahora, cuando te refieres a que es en el nuevo cine mexicano que está apareciendo la tendencia “a abandonar el formato de guion” esto es inexacto, me parece. El abandono del formato no es nuevo ni es necesariamente una tendencia contemporánea. Bergman ya escribía sus obras para cine sin formato (se leen como novelas y de hecho… lo son) y es tan bello leer sus obras, como ver las películas que él mismo dirigió basado en sus propios textos. Me parece muy bueno que se filme a partir de textos dramáticos más libres y profundos … Incluso si se prescinde del texto dramático y se filma solo a partir de una frase me parece perfecto también… Pero una cosa es importante para mi: el texto dramático, tenga éste la forma que tenga… de todas maneras es el alma misma de cualquier proyecto cinematográfico. Otro punto: se dice que el cine es el arte de la imagen. Eso es dudoso para mi. Un poema tiene muchas más imágenes que una película ¡ tantas que no se podrían filmar! Dicen que el cine es el arte de contar en imágenes… para mi es al revés: el cine es el arte de contar con pocas imágenes, (de manera que sean “materializables”). Cualquier novela o poema tiene más imágenes que una película. Estoy convencida que la imagen cinematográfica… es una imagen de naturaleza literaria. Estoy escribiendo un librito de ensayos sobre este punto.

- ¿Se tiene vocación para escribir un guion o se aprende cómo hacerlo?
Para mi cualquier disciplina artística se aprende, y se ejercita con amor y disciplina, y hay que tener paciencia y muchas ganas.

- ¿Funciona el manual del ABC?
Me parece que los manuales suelen ser útiles si se los toma como lo que son. Es decir, si no tienes una historia sincera que contar… ningún manual te ayuda. Ahora si tienes una historia profunda, entonces tal vez algún manual te dé algún soporte práctico … Ahora bien, una historia es también, la forma de esa historia … en ese sentido los manuales son peligrosos porque acartonan a los escritores principiantes, y pueden quitar belleza y originalidad a los relatos.

- ¿Cuál ha sido el resultado que más satisfacción le ha dado por cómo fue llevado a pantalla?
Se han hecho muy buenas películas basadas en mis textos y admiro y respeto a varios de los directores con quienes compartí procesos artísticos. Algunas películas me gustan más que otras, por supuesto… Pero no podría decir que la experiencia de guionista, sea nunca “satisfactoria”… No me la he pasado nada bien, en ningún estreno, digamos . El escritor no es considerado “autor”, de su propio texto dramático en el medio cinematográfico actual y eso es muy triste… Después de muchos años, es triste para mí, reconocer que no le recomiendo a nadie asumirse como “guionista”. Si un escritor tiene vocación narrativa le recomiendo escribir “cualquier otra cosa”…. pero no darles a sus propias obras el nombre de “guion”: el camino profesional del guionismo, tal como está concebido en el medio actual, no es un camino satisfactorio, en mi experiencia, ni como persona ni como artista.

Paula se encuentra actualmente en plena postproducción de su película, “editando muy emocionada, junto con la editora Loli Moriconi. Y ahora antes que pensar en cualquier festival, sólo le ruego al destino que nos de la inspiración para terminar una obra bella”…

RECURSOS PARA ESCRITORES Y GUIONISTAS

Espero poder ayudar con este BLOG a todos los que están interesado en Poder alguna vez vender algunas de sus obras y vivir de ello.En este blog encontraran información sobre como escribir libros también a todos los interesado en la escritura de “guiones“de cine, TV, vídeos juegos o teatro Espero poder ser les útil